Programo luego pienso.

 

 

“Aprender a programar es, en definitiva, aprender a pensar”

es una frase que escuché en un vídeo promocional de la página web del gobierno argentino para llevar e inculcar el aprendizaje de código en las escuelas y universidades (Programar, 2014a).

Uno de los argumentos que aportaban era el de que aprender a programar es aprender a pensar porque, aprender código es entender cómo funcionan las máquinas.

El silogismo lógico aristotélico “ Si A, entonces B” y Si B, entonces C” por lo tanto “Si A, entonces C” aquí está aplicado a la perfección porque, en definitiva, aprender a dar las órdenes pertinentes en formato de lenguaje de programación a una máquina no es más que aplicar rutinas de código, más o menos complejas[1].

Parece que, a simple vista, comprender el funcionamiento y por lo tanto a comunicarse con las máquinas en “rutinas de pensamientos” , es lo que han denominado “aprender a pensar”.

Esta es una de las líneas de investigación del Project Zero en la escuela de educación de la universidad de Harvard (Perkins, 1967).

El Project Zero, que, inicialmente estaba dirigido a la investigación para el desarrollo cognitivo trabaja con “rutinas de pensamientos”.

Las rutinas de pensamiento son estrategas cognitivas sencillas y fáciles de seguir en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Y, ¿en qué consisten? Pues son preguntas o afirmaciones abiertas que estimulan el pensamiento en los estudiantes.

Estas rutinas de pensamiento no vienen más que a rizar el rizo de lo que los filósofos conocemos como el método mayéutico desarrollado por Platón en sus interminables conversaciones Sócrates-Glaucón, por ejemplo (Echegoyen, s.f).

Así que ahora parece ser que el proceso de aprendizaje a través de la programación nos lleva a percatarnos de que,  nos están enseñando a pensar.

Existen multitud de propuestas que invitan al aprendizaje de código.

La más conocida es la estadounidense Code.org (CODE, 2014) alentada por multitud de empresas internacionales dedicadas al desarrollo tecnológico por medio de internet (Google, apple etc.) y cuyas ramificaciones web, a través de apps en dispositivos móviles y tabletas digitales está eclosionando desde hace muy poco.

También existen otras propuesta gubernamentales como la argentina (Programar, 2014b) o proyectos no estatales de docentes, creativos e informáticos que se unen para llevar la programación a la escuela con proyectos metodológicamente factibles (Programamos, 2013).

Así, deducimos que el siguiente paso del aprendizaje de código es pues, la robótica.

Si programo será para:ordenar mis pensamiento orientados a: algo (vamos…digo yo).

Primero será orientado a, la red, la web, diseño de interfaces videojuegos 2D y 3D etc… y luego, dando el salto al exterior de las máquinas inamovibles. Proyectos como LEGO y app inventor ponen de manifiesto que es posible hacer una completa inmersión en las escuelas con poca inversión económica, de los robots programados por alumnos de secundaria y bachillerato.

Ahora bien, de ahí a que, por el hecho de aprender a programar, aprendamos a pensar… va un abismo.

¿Se quiere dar a entender que aprendiendo a programar se aprende a pensar en todas sus infinitas posibilidades o que aprender a programar posibilita y subrayo, posibilita la simple asunción de rutinas de pensamiento aplicables a elementos tecnológicos que cumplen órdenes?

Sea como fuere, lo que me queda claro es que aprender a programar sistematiza la lógica del pensamiento orientado a: programas, videojuegos u objetos como robots, pero eso no significa que aprendiendo a programar se aprenda a pensar en todo su esplendor. Ni mucho menos.

Poniéndonos filosóficos, pues, coincido con Pablo F. Iglesias cuando comenta que existen numerosas ocasiones en que el sistema de inteligencia artificial del robot es, tan objetivo que, habrá situaciones morales en las que sea incapaz de tomar decisiones (Iglesias, 2014a).

Pero no por el hecho de que el programador no pueda darle las órdenes pertinentes sino porque los algoritmos, las secuencias lógicas de comportamiento son básicas, iniciáticas… en definitiva “…están en pañales” (Iglesias, 2014b).

Sin embargo, el hecho de que el robot o la máquina no sea capaz de tomar decisiones no implica que, el programador que las programe, no sea capaz de desarrollar pensamiento complejo, porque no es así.

De hecho el proceso de aprendizaje de código lleva consigo una complejidad organizativa, logística y declarativa extrema. De esta forma creemos pues, que no es tanto Programo luego pienso, sino más bien todo lo contrario: Pienso luego programo.

Esencial es el método de adquisición del pensamiento(enseñar a aprender a pensar), mucho más que la orden a dar en lo programado (lenguaje de programación).

Y en ello estamos…aprendizaje basado en código o lo que hemos dado a llamar ABC.

 [1] Yo diría que incluso, rudimentarios.

Bibliografía

CODE. (2014). Recuperado el 13 de 05 de 2014, de http://code.org

Echegoyen, J. (s.f.). Recuperado el 10 de 01 de 2015, de http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Presocraticos/Mayeutica.htm

Iglesias, P. (24 de 09 de 2014). pabloyglesias. Recuperado el 24 de 09 de 2014, de http://www.pabloyglesias.com/inteligencia-declarativa/

Perkins, D. (1967). Project Zero. Recuperado el 10 de 01 de 2015, de http://www.pz.harvard.edu/?_ga=1.119149385.1533598401.1411469659

Programamos. (2013). Recuperado el 09 de 01 de 2014, de http://programamos.es

Programar. (2014). Recuperado el 10 de 01 de 2015, de http://www.programar.gob.ar

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