El microscopio que quería ser filósofo.

Parece ser que uno de los objetivos principales en materia educativa en la Unión Europea para 2020, es éste: promover y conseguir el desarrollo de las competencias STEM ya que son la clave “…para el fomento de una economía competitiva que dé respuesta a los retos reales de la sociedad” (Fundación telefónica, 2014).

Las competencias STEM tienen que ver con el desarrollo de competencias científicas y tecnológicas entre otras, y deben ser adquiridas en el entorno de la educación reglada para poder fomentar las vocaciones STEM.

Pero ¿qué son las vocaCompetencias STEMciones STEM? Las vocaciones STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) tienen que ver con el interés educativo que deben despertar los ámbitos científico, tecnológico, de la ingeniería y las matemáticas en los educandos.

Y por lo que parece, a pesar de que, el futuro pasa por la ingeniería, la tecnología, la ciencia y por supuesto, las matemáticas, cada vez, menos jóvenes están interesados en esas materias[1].

Para poder llamar la atención y que el alumnado decida tomar la iniciativa o descubrir su vocación, muchas fundaciones y organizaciones están a la caza y captura de innovaciones educativas que puedan por ejemplo, flippear o poner la clase del revés (PROYECTA, 2013), llevando a buen término y alargando en el tiempo, la inclusión de estas materias en el sistema educativo de una forma real y efectiva para el futuro. Y esto parece ser que se quiere fomentar, suprimiendo horas de formación de otras materias como son la música o la filosofía.

Ahora viene la crítica por mi parte: la formación en materia científico-tecnológica dejando de lado la formación humanística es un grave error. La vocación científica, comienza por una curiosidad innegable de preguntar-se (grosso modo) el origen del mundo[2]. Y este estado de conciencia es en esencia, ser un ser pensante, un ser con una potencialidad de espíritu crítico. Esta formación integral del individuo, ejemplificada ya en la Grecia clásica por Sócrates, es la que quiere ser usurpada en beneficio de materias más “útiles”.

Las vocaciones se descubren, se anhelan y se intuyen por parte del individuo. Y esto sólo ocurre después de un período de reflexión que debe tener el ser humano en su construcción como persona. Una vez ha acaecido ese período de reflexión, innegablemente filosófico-artístico-musical, es cuando se descubre qué se quiere ser. Para ello hacen falta las humanidades. La filosofía, el latín, la música o el arte son materias imprescindibles para no deshumanizar[3] al ser humano (Orwell, 2003). No son prescindibles porque crean en el individuo un discurso de inclusión lógica en el mundo absolutamente necesario para comprender y comprenderse a la vez que constituyen a la persona en su contexto vital y lo forman  con un carácter no utilitarista para ser “arrojados al mundo” (Adorno & Horkheimer, M., 2005)

Las vocaciones STEM, por lo tanto, no pueden ser aprehendidas en detrimento de estas otras materias. Ni tampoco pueden ser expuestas en un escaparate disfrazándolas de “innovaciones educativas” por si, alguno que pasaba por allí las ve y… como no tiene de eso, las compra.

La vocación, no se nos olvide… no está a 2.99 € el cuarto y mitad en el mercado de las futuras profesiones porque, de otra forma aquel científico-matemático-ingeniero (en sus inicios potencial filósofo), acabará siendo una sombra proyectada de su microscopio: El microscopio que quiso ser filósofo.

 

 

[1] Mi apreciación personal, es que cada vez están menos interesados en cualquier cosa que suponga un esfuerzo y las pesquisas que he ido recabando a lo largo de los últimos 5 años de mi experiencia profesional, me llevan a concluir, no sin mucho esfuerzo que, la realidad es muy diferente a la que les quieren encauzar. Los jóvenes son conscientes ya, de la vida contemplativa y eso… es muy agradable, pero también peligroso porque va contra el sistema establecido.

[2] Entre otras muchísimas cosas.

[3] La deshumanización del ser humano es un proceso que despoja al ser humano de sus características y que ha sido utilizado por muchos estados totalitarios como sistema de dominación.

Bibliografía

Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (2005). Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta.

Fundación telefónica. (02 de 08 de 2014). Obtenido de www.fundacion.telefonica.com/es/educacion_innovacion/desafio_educacion/bases_legales.htm

Orwell, G. (2003). Nineteen Eighty-four. Plume. Recuperado el 25 de 03 de 2014

PROYECTA. (2013). Recuperado el 02 de 08 de 2014, de http://www.plataformaproyecta.org/blog/la-clase-reves-el-mundo-derecho

 

 

 

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